9 de febrero de 2010

Portarretrato de una joven recatada (Capítulo I)


Querido diario: te confieso solo a ti desde lo mas profundo de mi corazón que hoy me ha pasado algo insólitamente inusual en mi, un atrevimiento. hoy he perdido el autobús y con él mis esperanzas de ver un unicornio en la presentación de ballet de mis compañeras y sin embargo amigas de la clase de la señorita Rosalyn, mi institutriz. sumida en mi desespero me he aposentado grácilmente en un mullido rosal que encontré, casualmente, por allí, y tras sacar mi pañuelo con un encaje que recuerda a las hiedras del jardín de la casa de mi tía Josephine y mis iniciales, las 4, bordadas a mano por mi mayordomo de tierras inhóspitas en la más fina seda, me sumí en un regocijo de culpabilidad cuando me percaté de que por mis malas acciones vespertinas podría visitar la capilla de san saturnino y recibir el sagrado sacramento de la penitencia de parte del padre Bunyan. así que esperé al siguiente transporte y abalancéme dafechu, pecunia en mano, a pagar al cochero y posarme cual pizpireto jilguerillo en uno de los asientos escarlatas con lo que emprendí mi periplo hacia la pulcritud de mi persona y el remiendo de mis pecaminosas acciones.

Continuará en postreras entregas.

1 comentarios:

Hiper! dijo...

Alguien me lo traduce??? jajaja